25 febrero 2026

Entre bastidores de la recogida de residuos sensibles, Olivier, conductor recolector.

Cada día, en las carreteras de Bretaña, Olivier desempeña una función discreta pero esencial: garantizar la seguridad del transporte de residuos peligrosos. Como conductor recolector en la plataforma de agrupación Triadis de Rennes (grupo Séché Environnement), trabaja con hospitales, industrias y vertederos para garantizar una gestión rigurosa y segura de sus residuos específicos. Entre la precisión técnica, el sentido de la responsabilidad y la relación con el cliente, su trabajo se inscribe en el centro de los retos medioambientales y de seguridad.

Una organización milimétrica

Para Olivier, un día normal comienza... la víspera. La carga del camión se anticipa para optimizar la ruta del día siguiente. A partir de las 6 de la mañana, todo comienza con una serie de comprobaciones: estado del vehículo, material de manipulación, conformidad de los equipos.

A continuación, comienza la ruta: en cada cliente, Olivier recoge los contenedores llenos (comprobando la conformidad de su contenido) y deposita los contenedores vacíos con ayuda de su transpaleta eléctrica. Sin olvidar realizar el etiquetado reglamentario y rellenar los documentos de transporte. El rigor, el método y el sentido de la responsabilidad son indispensables, ya que cada gesto contribuye a garantizar la trazabilidad y la seguridad de los residuos recogidos. Al final de la jornada, regresa a las instalaciones para pesar, descargar y preparar la siguiente ruta. «Nuestros camiones son nuestra principal herramienta de trabajo, explica. Los cuidamos: es más agradable salir de ruta con un vehículo limpio y bien mantenido».

Transmitir los conocimientos

Olivier también desempeña la función de conductor de referencia: acompaña a los recién llegados, les forma en los procedimientos y les guía sobre el terreno durante unas tres semanas.

La integración siempre comienza con una bienvenida centrada en la seguridad, después los nuevos empleados observan las recogidas antes de pasar progresivamente a la práctica. Al final del proceso, los papeles se invierten: son los futuros conductores los que realizan las operaciones bajo la atenta mirada de Olivier. Una transmisión esencial en un trabajo en el que la seguridad, la normativa y la precisión técnica están omnipresentes.

Un oficio útil y humano

Lo que más aprecia Olivier de su trabajo es la sensación de ser útil: «Contribuyo a la protección del medio ambiente», explica. Cada recogida es también un encuentro: la relación de confianza con los clientes forma parte integrante del oficio.

También destaca el ambiente agradable que caracteriza a la empresa: «Es una estructura a escala humana, donde siempre te reciben con una sonrisa».

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