3 marzo 2026

Rehabilitar un sitio contaminado en una zona de media montaña: un reto técnico y medioambiental

Situado en una zona de media montaña, este antiguo vertedero de lodos procedentes de depuradoras, vestigio de actividades industriales pasadas, esperaba su renacimiento. Para devolver el emplazamiento a la naturaleza, los equipos de Séché Eco Services tuvieron que excavar los cinco compartimentos en los que estaban enterradas miles de toneladas de tierra contaminada, con el fin de evacuarlas y tratarlas. ¿Cómo evitar el impacto de una obra de este tipo en el entorno inmediato del emplazamiento y proteger a los operarios encargados de llevarla a cabo?

«La obra no se parecía a nada que hubiéramos visto antes», confiesa Gaëlle Le Gall, ingeniera de obras para la región Este. «Entre las pendientes, el aislamiento y la proximidad de un arroyo, había que pensar dos veces cada decisión».

Los retos del terreno

De hecho, al sur, un arroyo bordeaba el emplazamiento. Proteger su caudal y la calidad de sus aguas se convirtió rápidamente en un reto fundamental: cada movimiento de tierras debía planificarse para evitar cualquier depósito de materiales o lodos en el curso del agua. Al norte, la carretera departamental cercana exigía una vigilancia constante para no perturbar la circulación de los habitantes. La topografía accidentada del terreno, con una pendiente muy marcada de este a oeste, complicaba el acceso de la maquinaria y la instalación de las plataformas de trabajo. Por último, las condiciones meteorológicas, a menudo caprichosas, convertían rápidamente el suelo en barro, lo que dificultaba aún más las intervenciones.

Cifras clave de la obra

  • 15 000 toneladas de materiales tratados (el equivalente a 500-600 camiones)
  • 8400 m² de superficie
  • 1344 toneladas de materiales con amianto evacuados
  • 50 m de muros de pilotes para estabilizar el terreno

Soluciones técnicas a medida

Para superar estas dificultades, la obra se organizó en fases sucesivas, cada una de las cuales respondía a restricciones específicas que era imprescindible controlar.

  1. Preparar el terreno
    Fue necesario crear una base de operaciones y plataformas para garantizar la seguridad de la circulación de la maquinaria y estabilizar el emplazamiento, pasos indispensables antes de cualquier intervención posterior.
  2. Estabilizar y proteger
    Fue necesario construir un muro de 50 metros lineales con pilotes secantes para limitar los flujos subterráneos y garantizar la solidez del suelo antes de la excavación. A lo largo del arroyo, los equipos tuvieron que levantar incluso un muro de hormigón Lego para evitar que los desprendimientos de materiales contaminaran el agua durante las obras.
  3. Excavar y descontaminar
    Los movimientos de tierra requirieron una organización rigurosa en tres fases. Primero al aire libre, luego bajo carpas equipadas con extractores de aire y unidades respiratorias para garantizar la protección de los operarios, y finalmente fuera de la carpa para los materiales que contenían amianto. En total, los equipos evacuaron cerca de 1344 toneladas de materiales con amianto a centros especializados, respetando estrictamente la «subsección 3» de la normativa muy específica relativa al amianto.
  4. Tratar y valorizar
    Más de 15 000 toneladas de materiales debían clasificarse, reciclarse o tratarse en función de su nivel de contaminación. Cada decisión de tratamiento requirió una evaluación rigurosa guiada por los imperativos de seguridad y de impacto medioambiental.
  5. Dar nueva vida al emplazamiento
    A continuación, los equipos procedieron a remodelar y revegetar el terreno para concluir la obra. El objetivo: recrear una pendiente natural y sembrar vegetación para restaurar un paisaje armonioso y favorecer el retorno de la biodiversidad.

El tratamiento térmico de los terrenos contaminados: una experiencia complementaria

Los terrenos más contaminados por compuestos volátiles no pudieron tratarse in situ, por lo que se enviaron a un centro especializado del grupo Séché Environnement: la plataforma Sovatrise. Allí, nuestros equipos pudieron aplicar un tratamiento por desorción térmica. En concreto, los materiales se calientan a alta temperatura, los contaminantes pasan a fase gaseosa y, a continuación, se capturan y tratan en unidades específicas. Una vez saneadas, las tierras pueden reutilizarse o destinarse a sectores adecuados. En esta obra, se han tratado térmicamente cerca de 5000 toneladas de materiales, lo que ha permitido reducir significativamente su impacto medioambiental.

Plataforma de reciclaje de suelos SOVATRISE © Séché Environnement

Una rehabilitación sostenible

Hoy en día, el lugar apenas muestra vestigios de su pasado industrial. Donde antes se encontraban los antiguos depósitos de lodos, el terreno ha sido remodelado, las pendientes suavizadas y los suelos asegurados. El arroyo está ahora protegido y puede fluir sin restricciones.

En unos meses, la vegetación tomará posesión del lugar. La obra desaparecerá tras un paisaje que volverá a estar en armonía con su entorno. Y este emplazamiento, durante mucho tiempo condicionado por su historia, podrá volver a integrarse en su territorio, sin riesgo para el medio ambiente ni para los usos futuros.

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